Toribia Lero: La voz de la resistencia indígena que busca un escaño en el Senado
Detrás del aguayo que la acompaña, la figura política de la actual diputada indígena, Toribia Lero, licenciada en Auditoría Financiera, con una maestría y múltiples diplomados en Derechos Indígenas y desarrollo, obtenidos en Bolivia e Italia. está una mujer con una formación académica excepcional y una historia personal marcada por el sacrificio y la resiliencia.
Ahora candidata a Primera Senadora por el departamento de Cochabamba (Alianza Unidad), lleva su lucha a un nuevo escenario, con la mirada puesta en la justicia, la defensa de la Madre Tierra y la construcción de un país donde ser indígena no sea sinónimo de una filiación política, sino de una identidad soberana.
- ¿Quién es Toribia Lero? ¿De dónde viene y porqué entró en la política?
- Nací en un centro minero, en Huanuni, Oruro, en plena relocalización de las minas, en los años 80. Murió mi padre y tuvimos que retornar a la comunidad Quehuallani, Jach’a Marka Tapacarí Cóndor Apacheta, Suyu Sura (Oruro) de donde eran originarios mis padres. Desde ese momento supe la importancia de la defensa de la tierra.
Estuve en distintos establecimientos educativos de Huanuni y Challapata, donde me recibí de bachiller. Tengo dos hijas, mi esposo y mis wawas (mascotas) Lala, Chocolate, Naranjo y Jalisco.
Mi madre hizo esfuerzos para que pueda continuar con mis estudios superiores. Gracias a ella me recibí de licenciada en Auditoría Financiera de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca e inmediatamente me involucré al movimiento indígena, el Conamaq (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu).
Desde hace 20 años que radico en la zona sur de Cochabamba. Me involucré en la política porque el movimiento indígena de oposición al régimen del MAS buscó todos los espacios para recuperar voz propia y denunciar las atrocidades sufridas, el peligro de extinción de los pueblos indígenas y la defensa de la democracia.
- Usted transitó del activismo a la política electoral. ¿Qué ha sido lo más difícil de este cambio?
- Siendo activista trabajé incansablemente en defensa de una causa justa: la erradicación del racismo y la construcción de un nuevo país plural e intercultural, así como la continuidad en defensa de los derechos colectivos. En un contexto donde se cree que el indígena es masista, la gente me confundía al verme cargando mi aguayu, pensaba que yo era masista. Fue muy difícil posicionarme con voz propia y visibilizar la resistencia y lucha indígena desde la oposición.
Soy la única en la Cámara de Diputados y además debía enmarcarme en reglamentos y normativas camarales. Tuve que prepararme para tomar decisiones, es decir, aprobar algún proyecto de ley, revisar y relacionar con el pluralismo, con los derechos de los pueblos indígenas, cuánto se tomaba en cuenta a los pueblos indígenas en cada proyecto de ley; tenía que plantearme cómo y qué voy a fiscalizar, cómo usar los mecanismos legislativos para sostener la lucha de los pueblos indígenas.
- ¿Cómo es un día normal en la vida de Toribia Lero cuando no está en campaña o en su trabajo?
- No tengo descanso ni vacaciones. Mis viajes son constantes a nivel nacional e internacional y debo estar siempre al tanto de los acontecimientos político coyunturales. En lo que queda de tiempo me gusta contemplar mis plantas, jugar con mis wawas y almorzar en familia. Me esfuerzo para estar cerca de mis dos hijas, aunque sea un rato en el día. El tiempo no alcanza para dedicarme solo a mí.
- En entrevistas mencionó la importancia de su madre en su formación. ¿Cuál es la enseñanza más importante que ella le inculcó?
- Mi madre iluminó mi camino. Ella era líder, amaba a nuestro pueblo, mantenía una ética impecable; era sabia, era dadora, conversaba en voz alta con las deidades. Me enseñó a ser fuerte y firme. Me heredó la educación superior. A pesar de todas las caídas que tuve, me enseñó a levantarme.
A veces me acompañaba con su llanto al verme encaminar en la vida. Me transmitió sabiduría, conocimientos, experiencias de vida; tenía conocimiento sobre las resistencias en defensa del territorio y me enseñó a amar a la Madre Tierra fecunda, dadora de vida. No fue fácil mi incursión en el activismo dentro del movimiento indígena. Siempre me decía que debo esforzarme para transitar por la vida, tener algo con sacrificio propio, así me hice gente.
- La política puede ser un espacio muy hostil. ¿Dónde o en quiénes encuentra su refugio para mantener la fortaleza y el optimismo?
- Mi madre fue mi gran refugio, lamentablemente el Covid-19 acabó con su vida.Mis hijas y mi esposo son el pilar fundamental; mi familia grande, las hermanas defensoras de derechos con quienes resistimos, en ellas confío mucho y ellas son mi gran respaldo; también los líderes que fueron mis maestros de formación como activista.
- Si no se dedicara a la política, ¿en qué otro oficio o profesión se imaginaría?
- Mi madre me guió para ser una mujer con autonomía propia, por eso estudié para tener algo propio y siempre tuve trabajo. Después de la masacre de Chaparina, en 2011, aprendimos a sobrevivir al régimen estudiando, de ahí que me hice consultora independiente nacional e internacional.
Después de la política me imagino apoyando en la formación política, escribiendo, documentando experiencias y también la memoria histórica de nuestras luchas y resistencias.
- ¿Qué le diría hoy a la joven Toribia que investigaba sobre su identidad en las bibliotecas?
- Fue valioso el haber incursionado en el activismo, el haberme formado en la escuela del movimiento indígena con las Mama T’allas y los Tata Mallkus. Valió la pena conocer la historia de mi abuelo, Juan Lero, que fue proclamado Presidente Indígena en 1899. Me guié en su lucha.
Es histórico haber sido parte de un movimiento indígena que incidió en la transformación del país mediante una Asamblea Constituyente para construir un país plural e intercultural. Tenemos la moral para desenmascarar que nuestra lucha no viene ni es del MAS, somos de una corriente indianista genuina muy distinta al movimiento campesino o las Bartolina Sisa.
Valió la pena resistir, ser consecuente y con una convicción fuerte y firme. No han logrado acallarnos, seguimos transitando por el camino noble y hemos elevado nuestra lucha a las esferas del Parlamento Legislativo.
- ¿Cómo encuentra el equilibrio entre las enormes responsabilidades de su carrera y su vida familiar?
- Es complicado cuando eres mujer y mamá. Muchas veces me quebré en llanto por no poder ver a mis hijas cuando ellas me necesitaban. Duele el alma estar ausente de sus vidas.
Mis hijas sufrieron mucho a mi lado, también mi esposo cuando fui amenazada, odiada y desprestigiada por los masistas, pero crecieron y comprendieron mi causa y también esa causa es de la familia, eso es gratificante.
- ¿Cómo espera garantizar desde el Senado que la defensa de los territorios indígenas se convierta en una política de Estado tangible?
- Voy a trabajar políticas de Estado para blindar la seguridad jurídica de los territorios indígenas, también plantearé la constitución de un Ministerio de Pueblos Indígenas para impulsar la efectivización de los derechos colectivos y fortalecer el Estado plural e intercultural.
- ¿Cuál sería el primer proyecto de ley que usted impulsaría para beneficiar a todo el departamento y cómo lograría el consenso con las otras fuerzas políticas?
- Cochabamba tiene que restituir su carácter de haber sido el granero de Bolivia, el corazón de Bolivia, la ciudad jardín.
Trabajaremos un proyecto de ley para garantizar el agua para riego destinado al sector campesino y para los productores de diversas potencialidades para que mejoren su productividad. La demanda de agua para riego se impone, mas aún por la situación de crisis económica que se vive en nuestro país.
No será una elección común, se trata de dejar atrás el régimen que tanto daño a causado nuestro país, por eso se requiere ganar las elecciones con mayoría absoluta para realizar los cambios profundos, sobre todo para aprobar las nuevas leyes que devolverán la alegría al departamento de Cochabamba.
- La reforma judicial es un tema central de su campaña. ¿Qué medida concreta y realizable desde el Senado propondría usted para que el ciudadano de a pie sienta que la justicia por fin le responde?
- Necesariamente tiene que haber una reforma a la Constitución para reformar de manera integral el sistema judicial basada en la independencia y meritocracia. Impulsaré para que el presupuesto para el sistema judicial sea mínimamente el 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para una atención moderna, formación contínua del personal, mejora de la infraestructura. Priorizar el acceso a la justicia para poblaciones vulnerables y fortalecimiento de mecanismos para el control interno y la rendición de cuentas.
- Usted dijo: “La madre tierra puede vivir sin los humanos, pero nosotros no podemos vivir sin ella”. Siendo senadora, ¿cómo defenderá los recursos hídricos de Cochabamba? (Por ejemplo, la abrogación de leyes incendiarias)
- Impulsaré la abrogación de las leyes incendiarias y reemplazaremos con una nueva Ley Integral de Medio Ambiente. Después de la demanda de agua para riego, es el pedido generalizado de soluciones para el manejo de residuos sólidos o basura y la protección de los parques nacionales como Carrasco, Villa Tunari y el Isiboro Sécure. No solo hay árboles y madera, son el alma de nuestro departamento y de nuestro país, por tanto, las penas por quemas deben ser severas, no sin antes implementar una educación ambiental desde todos los niveles.
En estos tiempos de un mundo globalizado, la preservación del medio ambiente es vital para garantizar el futuro de nuestras generaciones.
- ¿Qué representa para usted haber asumido la segunda vicepresidencia de Diputados?
- Es un honor haber sido considerada por la Alianza Comunidad Ciudadana que me dio la oportunidad para asumir la Segunda Vicepresidenta de la Cámara de Diputados. El cargo enaltece la representatividad de la resistencia indígena. Nosotros somos sobrevivientes del régimen masista y este espacio nos fortalece porque, desde cualquier frente ideológico, los derechos de los pueblos indígenas deben de respetarse y es posible construir un país distinto, es posible luchar contra el racismo y discriminación, fundamental para cerrar heridas históricamente heredadas.
- ¿Qué destaca de su gestión y porqué quiere seguir?
- Hemos batallado en contra del régimen para demostrar que ser indígena no es ser masista; que nadie puede reducir al sujeto indígena a una mera representación político partidaria; que el proyecto político de los pueblos indígenas ha sido usurpado por el régimen para instrumentalizar y hacernos odiar; todo lo hicieron a nombre del indígena.
Hemos denunciado a nivel internacional el abuso contra los indígenas y contra los políticos de oposición, la violación de derechos humanos y derechos colectivos por parte del gobierno y del régimen. Por primera vez se conoció la existencia de Comisiones y Comités sobre pueblos indígenas en ambas cámaras y pudieron trabajar al servicio de la población demandante.
Los indígenas comenzaron a peregrinar por el Legislativo exigiendo audiencias y también la realización de fiscalización del estado de situación de los territorios indígenas, de los derechos indígenas en su conjunto; se hizo cuanto alcanzó el tiempo y los recursos disponibles.
A pesar de que el parlamento compone el 50 por ciento de mujeres, se hizo poco, primó las tenciones y desencuentros, las peleas personales entre políticos del oficialismo por angurria de poder, elevaron a niveles que afectaron al Estado.
Además, la imagen de la mujer parlamentaria quedó estigmatizada como si sólo supieran pelear y no debatir los proyectos de ley. Esta situación afectó la imagen institucional de la Cámara de Diputados y de la Asamblea en su conjunto. Se debe mejorar esta situación.
- Cuando termine su carrera política, ¿cómo le gustaría ser recordada por los bolivianos y, en especial, por los cochabambinos?
- Cochabamba me dio la oportunidad para construir liderazgo y fortalecer mi activismo. Quedo agradecida con Cochabamba. Quisiera que me recuerden como a Toribia Lero, mujer indígena que defendió la causa indígena y que le instó al país a construir una Bolivia diversa, intercultural y plural.



























