
RECUERDOS DEL PRESENTE
El Gobierno de Bolivia, suponiendo que existiera, ha decidido no responder a las denuncias sobre sus conexiones con el terrorismo, que se conocen al ritmo de una por semana.
El Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica reveló que en Bolivia operan 71 ONG de Irán conectadas con actividades de lavado de narcodólares y terrorismo.
Con el ceño fruncido y actitud de celoso servidor público, el Gobierno informó que ha logrado identificar y detener a un “sujeto” que estaba vendido gasolina en 10 bolivianos el litro.
La ciudadanía, entretanto, angustiada por la situación, se ha lanzado a una verdadera tormenta de ideas, suponiendo (bien) que el Gobierno no las tiene.
Los empresarios han identificado siete trabas que están bloqueando la economía además de los narcomilicianos del Chapare que cortan las carreteras.
¿En qué momento el país quedó en detención preventiva? ¿Es la mafia local la que ordena estas cosas o es una organización internacional de mafias?
Iván Duque, expresidente de Colombia, decía que se trata de la “transnacional del crimen organizado” la organización que amenaza ahora nuestra región.
Una transnacional que ha sido capaz de fabricar un virus para perjudicar a la economía mundial y, por otro lado, de iniciar una guerra con el granero de Europa.
E
l MAS está destruyendo el país. Su proyecto ha fracasado.
Pero quiere morir matando, completando su obra, para que Bolivia sea el Estado fallido, con su territorio trajinado por mafias de todas las especialidades.
El Estado plurinacional es un feto que no termina de salir a luz y se pudre como un engendro del humor de unos charlatanes españoles. Nadie ha podido entender en qué consiste ese proyecto.
El presidente de Ecuador ha pedido a Estados Unidos la necesaria ayuda militar para evitar que su país caiga en manos de los narcos, lo que muestra el camino para que Bolivia haga el mismo pedido para, en este caso, expulsar a los narcos que han logrado controlar el país.
La idea es que entre finalmente en operaciones el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), suscrito en 1947 para que todos los países del continente presten ayuda al que esté amenazado por una potencia ajena.
Parece que estuviéramos en una guerra mundial porque, al fin y al cabo, de trata de una transnacional decidida a acabar con el capitalismo, el cristianismo y, de paso, imponer el reinado de las mafias.
En la región, el frente de batalla más caliente, en este momento, es Ecuador, donde las mafias acaban de asesinar al fiscal que investigaba el asalto que ellas hicieron de un canal de Tv.
La guerra que se está dando en Ecuador, donde las mafias tratan de lograr lo que en Bolivia lograron sus similares, ha puesto a la región en el foco de todo el mundo.
Naciones Unidas ha recomendado, en un tono no irónico, que la respuesta del Estado ecuatoriano no sea desmesurada, que sea proporcional, algo que el Estado de Israel no está haciendo en Gaza, según la denuncia de Sudáfrica.
El país está gobernado por una mafia, dice el jefe del partido que está en el gobierno, en la admisión más sincera que haya hecho hasta ahora este personaje de algunos de sus pecados y delitos.
Aunque, eso sí, se ha propuesto sugerir que hay una mafia en el Gobierno de Luis Arce que sería diferente a la que él mismo maneja, como jefazo de todas las actividades económicas ilegales.
Algo va a tener que hacer la justicia boliviana, si quiere demostrar que existe y que se merece ese nombre, ante las denuncias que desbaratan la patraña del juicio “golpe I” ordenado por el cocalero Morales.
Tres diputados masistas dicen que tanto el cocalero como su vice planificaron presentar sus renuncias en noviembre de 2019 y uno de ellos, Rolando Cuéllar, dice que el principal personaje debe ir a la cárcel por haber provocado el caos de esos días.
Se va un año que nos trajo la noticia de que la inteligencia artificial tiene la posibilidad de imponerse en un mundo donde conviven países con un enorme déficit de inteligencia, de cualquier tipo de inteligencia.
La tecnología de la información se ha desarrollado demasiado en un mundo donde, en amplios espacios geográficos, la política es prehistórica, casi troglodita, como en nuestro país.

