
RECUERDOS DEL PRESENTE
Para acabar con la herencia de las dos décadas infames del MAS, el Gobierno de Rodrigo Paz Pereira no tiene margen para el error en el área económica.
En cuanto a la política, debe domar o convertir en picadillo el caballo de Troya que, por algún error, eligió como vice, además de poner en su lugar al partido que salió tercero y su jefe cree que fue primero.
Jaime Paz Zamora dice que Evo Morales, expresidente como él, tendría que ser "carneado", pero el cocalero tiene motivos para sentirse orgulloso.
Su objetivo, definido desde que luchaba contra la erradicación de los cocales ilegales, antes de ser presidente, se ha cumplido: ahora, la cocaína boliviana está lloviendo en Argentina y Brasil
El diario Clarín, de Buenos Aires, publicó un comentario de Héctor Gambini titulado: "Hay truenos narcos en Río y acá llueve cocaína".
Hace 20 años, Bolivia estaba a punto de exportar gas natural a Estados Unidos y México, Chile ofrecía un puerto en venta, seguía la exportación de petróleo, la conocían como la "Bolivia-saudí", recibía las mayores inversiones extranjeras de su historia, sólo faltaba erradicar 7.000 hectáreas de cocales en Chapare.
Pero llegó el MAS y todo eso se destruyó, y el país comenzó a caminar para atrás, como el reloj que David Choquehuanca, con involuntaria honestidad, hizo instalar en el Parlamento.
El senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil, dijo que “envidia” lo que hace la flota de guerra de Estados Unidos en el Caribe, y querría que lo hiciese también en Río de Janeiro.
El senador propuso que Donald Trump mande sus buques de guerra “por unos meses” contra los barcos del narcotráfico en la Bahía de Guanabara,
Esos barcos “inundan” Brasil con cocaína, dijo el senador al comentar noticias sobre la destrucción de barcos con droga en el Caribe y el Pacífico por orden de Trump.
Tuto Quiroga ha ofrecido todo su apoyo al nuevo Gobierno, pero con una condición: que sea "a cambio de nada", lo que ha dejado mudo a Rodrigo Paz.
La condición alude al peor error cometido por la "democracia pactada", esa que llevó a que ganara el MAS en 2005 y trajera los dos decenios de dictadura.
Gonzalo Sánchez de Lozada fue el último operador de la democracia pactada porque tuvo tantos ministerios como aliados tenía en su coalición, y todos los viceministerios que le exigían sus aliados.
Si el presidente es inmoral, hay que destituirlo. Y lo mismo si se trata de "la" presidente, como ocurrió en Perú con Dina Boluarte.
Los parlamentarios peruanos debieron crear una figura que no estaba en las leyes y menos en la Constitución para dictar la destitución.
Eso de que tiene "incapacidad moral" para ser presidente no figura en ninguna Constitución, pero los peruanos la han usado por segunda vez, y muestran que es pertinente.
En 1978 estuvimos en los mismos afanes de ahora: tratando de despedir a una dictadura que había comenzado en 1971, pero no resultó muy fácil.
Son como la hierba mala: no se las puede eliminar rápido porque tienen muchas raíces difíciles de extirpar.
Los coletazos de aquella dictadura produjeron tres golpes militares con la intención de ignorar los resultados de las elecciones realizadas en 1978, 1979 y 1980.
Quizá el culpable sea Donald Trump, pero Estados Unidos comete errores infantiles frente a la narcodictadura de Venezuela y permite que siga siendo presidente Nicolás Maduro.
Ojalá este no sea el comienzo de otra dictadura caribeña destinada a durar más de sesenta años, como la de Cuba, a 90 millas de Miami.
En 1961, el "imperio" envió unos mercenarios para que derrocaran a Fidel Castro, pero olvidó darles balas para los fusiles que llevaban.
El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, es el masista más sincero que existe: admite que hay presos políticos en el país y considera un error aplicarles el "debido proceso".
No quiere que acaben las detenciones arbitrarias, como las que se dan desde 2006, y se ponga fin a la práctica de dictar "detención preventiva" y consecutiva, hasta sumar varios años, algo que ha criticado incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El último censo está entregando los resultados con cuentagotas y acaba de informar que los ciudadanos que se identifican con pueblos indígenas, originarios, campesinos, son cada vez menos.
Lo que revela que el español Pablo Iglesias, que trajo en 2009 la idea de que el país deje de llamarse república y adopte el nombre de “Estado plurinacional”, porque en el territorio existen 36 naciones, estaba equivocado.

