“Tintas vs bits”; ¡es el Padrón!
El día jueves 5 de noviembre inicié mi radial programa Sin Compostura asegurando no haber encontrado elementos técnicos para denunciar fraude electoral; se encuentran errores y cosas que no están bien, aseguré, pero no configuran fraude, al menos, no como se denuncia en varios lugares y por medio de diversas voces respetables. Desde mi punto de vista, todo eso era insuficiente como para insistir en un posible fraude o para acusar a este TSE de haberlo impulsado a sabiendas; puede haber negligencia, si se quiere, pero, no creo lo hayan generado ellos, sino que puede venir de tiempo atrás.
Días antes, ya había manifestado que el Padrón Electoral pudiera ser el problema de la elección, porque estuvo mal o insuficientemente trabajado (al final es lo mismo) y que ahí estarían las irregularidades que pudieran configurar fraude. Si hay fraude, lo que debe ser probado, pudiera estar ahí y habría que “comenzar a molestar”, exigiendo por todos los mecanismos posibles que se efectúe una auditoría forense del padrón biométrico (que está en soporte digital), comparándolo con los libros de huellas digitales de la votación 2020 (que están en soporte físico). Hay programas informáticos que pueden realizarlo de manera sencilla y no muy cara (que sería lo de menos, considerando la necesidad que tenemos de tener una democracia segura). Los libros están en todos los Tribunales Electorales Departamentales del país. Se trata, nada más y nada menos que digitalizar los libros físicos para cruzar las huellas con el padrón biométrico.
Ya hay incluso hasta números que se arriesgan sobre huellas falsas; las mismas pusieron incómodo al propio hombre de hielo, es decir Salvador Romero Ballivián, quien es conocido por mantenerse impasible ante cualquier cosa. Quiero recordar que la ley acepta o dice que sólo puede haber 5% de margen de error y, si pasa ese número, ya no vale y no sirve. ¿Podrá el sistema electoral boliviano confrontar “tintas vs bits” y salir bien parado? ¡Ese es lo que debemos exigir, que se haga!
Llegaron a mis manos cartas de ida y vuelta entre el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Servicio General de Identificación Personal (Segip). Hay “parte de verdad” en cada una de ellas, es decir, en lo que dicen las dos instituciones, pero, parece que nadie tiene la verdad absoluta y me resulta llamativa la tozudez del TSE que se niega a confrontar sus datos con los del Segip, entre otras razones, porque, el TSE tiene más registros que esa otra instancia y por nada del mundo quiere dar tal “tesoro” al Ministerio de Gobierno o al de Justicia, porque son datos privados, situación entendible, pero a ratos poco sustentable pues hay que realizar una contrastación masiva de datos a fin de sanear, de una vez por todas, el Padrón que, a decir de Romero Ballivián, tiene una fiabilidad del 98% (si está tan seguro, ¿por qué se niegan a demostrar que no hay nada raro ahí?).
Para nadie es un misterio que en este país muchos muertos han votado en elecciones nacionales, departamentales y municipales y que el Segip lleva muchos años registrando huellas. Que esa institución no tenga ordenado o digitalizado su sistema no significa que no tenga millones de huellas y registros de personas; baste simplemente recordar que en este país la gente debe renovar su cédula de identidad cada cierto tiempo (entendemos que por motivos de recaudación de fondos). Entonces, los datos están ahí, se sabe que su sistema es viejo, obsoleto o poco ágil y que el del TSE es moderno, pero, eso no significa que no haya huellas acumuladas en el primero.
En realidad, “la data del Segip es muy superior a la del Padrón... sin embargo no han podido implementar su biometría.... llegando sólo a tres millones”. Desde el TSE aseguran que, en definitiva, no se puede decir que el Segip tenga un servicio biométrico, pero eso no significa que no pueda hacer la contrastación; es un tema de “tintas vs bits”.
¿A qué le teme el TSE? No creo que esto pase por un capricho, simplemente. Sé de buena fuente –y la gente de la Agetic puede corroborar lo que digo–,que desde allí se les preguntó acerca de su “propuesta de seguridad” y que nunca les respondieron. Los de la Agetic aseguran que, al igual que el Segip, han pedido al TSE que abran sus datos, que liberen el sistema de registro, que se muestre cómo han registrado y saneado el Padrón sin contrastarlo con los registros del Segip. Registros que podrán ser desordenado, pero son la más completa y única base de datos fiable del país, porque ahí están todos: “los verdaderos y los falsos”.
La pregunta básica es: ¿por qué no hay interoperabilidad entre el Padrón y el Segip? ¿Qué se esconde? Y mientras esa pregunta no tenga respuesta, no se puede confiar en el Padrón Electoral.
Eso es lo que creo que hay que hacer; lo dije el mismo día que la vocal del TSE, Rosario Baptista Canedo, pidió a la OEA realizar una auditoria especializada e independiente al Padrón Electoral, realizando “una contrastación del padrón biométrico y las nuevas impresiones dactilares tomadas en la lista índice de electores que sufragaron en las elecciones recientes”; la vocal Baptista hizo cuestionamientos serios. Romero dijo que más adelante ella realizará una “aclaración sobre su carta” y eso ocurrió, tal cual, el viernes mismo. Aun así, lo que ella no hizo fue recoger sus cuestionamientos de fondo, los del 5 de noviembre, entregados a la canciller Longaric para el señor Almagro, Secretario General de la OEA, y los del mes de julio de este año. Todo lo demás, son palabras y letras que, se pueden “entender”.
Eso está en los medios y en la gente; recordemos, finalmente, que la OEA hizo recomendaciones, en 2017; estas no se han cumplido en su totalidad hasta ahora y queda claro que es necesario transparentar el Padrón y hacer una administración del acto más importante de la democracia (la elección) algo totalmente creíble.
Y no se preocupen, creo que don Salvador “no se va a derretir” si actúa como corresponde; ya pasaron los tiempos en los que se hacía lo que se quería a espaldas de la gente.
Están avisados; y como dicen Pedro y Pablo: “La gente quiere saber, de que se trata esta vez”.
El autor es periodista
Columnas de CARLOS FEDERICO VALVERDE BRAVO